lunes, 12 de febrero de 2018

ALREDEDOR DE LA CRISIS


ALREDEDOR DE LA CRISIS
Por Ing. Eduardo Riqueros Raygada
En una sociedad democrática y en desarrollo como la nuestra, el proceso de maduración tiene un alto costo y esta pasa por crisis, por ello se requiere de un esfuerzo, para identificar los factores que la causan, de tal manera de que se adopten las medidas necesarias para superarla.
Nuestra población observa y siente en carne propia, los problemas más graves, que produce la actual crisis: sintiendo en primera instancia la inseguridad personal, y también la inseguridad jurídica, además de ello observa asombrada como la corrupción se enseñorea en toda obra pública ya sea estatal, regional o municipal.
La población también observa el alto costo de vida, los precios caros, desempleo, pobreza y miseria, una deficiente educación, baja calidad de los servicios médicos, un seguro social deteriorado, empobrecidas jubilaciones y pensiones.
Asimismo, desde las regiones y provincias vemos que la regionalización no funciona como debería, sentimos el abandono por la falta de infraestructura pública de toda índole y la falta de mantenimiento de la existente.
Y más aún vemos con asombro que los partidos políticos se han convertido en tinglado para apetencias personales, sin un mínimo recato por convertir los partidos nacionales o regionales en un centro de investigación participativo, de los sectores económicos y sociales del país o región, para estudiar, analizar y obtener la propuestas técnicas para conseguir que todos los habitantes vivamos satisfaciendo nuestras necesidades, con desarrollo integral y con justicia social.
El salir de esta crisis de manera gradual y efectiva, pasa por la toma de conciencia de la población, la misma que debe entender, que no se les puede seguir gobernando como se les ha venido haciendo, y los partidos políticos deben entender que no pueden seguir participando en política de la manera como lo han venido haciendo, de la madurez de estos actores, depende la adopción de medidas sensatas en el aspecto político, económico y social, pues tenemos un déficit de larga data en la formación y participación de nuestras elites políticas, económicas y sociales, las mismas que han buscado soluciones fáciles e ilusorias, para problemas dificiles de nuestro país y regiones.
Del estudio y adopción de las medidas convenientes para enfrentar la crisis, aunado al fiel cumplimiento de los valores y ética, depende nuestro futuro,y no tendremos que echarle la culpa a la adversidad.